domingo, abril 02, 2006


Cartas al pasado
Un nuevo post que comenzará una serie. El propósito de este blog en un principio era este, pero para aclimatar a los lectores puse un cuento que ya tenia escrito. Ahora comienza “Cartas al Pasado”, un diario que un muchacho de 16 años escribe y comparte solamente con una chica, la que fue su novia. A medida que escribo, voy a ir publicando, de manera que no tengo idea por que caminos me van a llevar mis divagaciones, ya que apenas terminé 1 capitulo, aunque la base de la novela está, lo que tengo que hacer es desarrollarla. Espero poder postear cada 4 semanas, en capitulos cortos. De esa manera va a ser mas facil de leer. El lado negativo de esto es que una ves publicados, no voy a poder modificarlos (bah, si puedo) asique los errores que no corrija van a quedar, de modo que no van a tener tanta calidad como el primer cuento, al que luego de terminarlo, a traves de sistematicas correciones, hice poco menos que legible.
Algo que se me ocurio es que ustedes, oh! lectores avezados, pueden colaborar con ideas, una ves que se valla delineando la trama, para enriquecer el argumento y hacer mas atractiva esta producción.

Sin extender mas aun este prefacio, aquí va el primer capitulo



Cartas al Pasado I

Hoy comenzare esta serie de escritos que no harán mas que plasmar mis vivencias cotidianas, en esta aventura que he comenzado. ¿Con qué motivos? No lo sé, pero creo que no puedo vivir sin algo que me impulse a hacerlo. Sintéticamente: un ideal. De manera que me embarco sin destino cierto a una experiencia que seguramente me costara la vida, cosa que no me intimida, sino todo lo contrario, me atrae, me da coraje para podes utilizar mi cuerpo hasta que la muerte traiga la liberación de mi espíritu, de mis pensamientos.
Dejare atrás el pasado, del cual prefiero olvidarme, no por horrible, no por desagradable o traumático, sino para poder centrarme únicamente en el porvenir. Ir al colegio, al club, a casa de mis amigos... todo eso será olvidado por ser predecible, falto de emoción suficiente para saciar mi sed.
Siento que debo hacer algo meditado, planeado, pero a la ves con una gran dosis de adrenalina, de emotividad y quizás de sufrimiento. Quiero concebir el corazón latiéndome, tratando de escapar de mi pecho, quiero que las manos me tiemblen, que los pelos se me ericen, que la vos me falle y se confunda con un simple balbuceo Lo necesito porque el alma no se alimenta con brócoli, sino con este tipo de sensaciones. ¿O acaso podemos vivir tirados en el sillón mirando al techo? La respuesta es que no, a cualquiera la habrá pasado, estar en un domingo, sin nada que hacer. Te sentís extraño, ansioso, te fastidias por cualquier cosa y empezás a dar vueltas pensando que hacer, como si de ello dependiese tu vida. Ahora, esto tampoco significa que hay que hacer bugee jumping, simplemente con leer el diario se soluciona todo, lo que pasa es que yo no puedo leer el diario para matar el tiempo, sigo sintiendo ese vacío, y por eso, tengo que salir a buscar algo mas fuerte, que me comprometa un poco mas.
De manera que nunca mas volveré a esos lugares que fueron 15 años de mi vida. Simplemente los dejare atrás así como los astronautas abandonan la tierra, sin siquiera la opción de interrumpir aquel alejamiento una ves comenzado. Así como ellos, ni siquiera podré mirar por la ventanilla como me alejo, algo quizás gratificante. Si, es mejor, eso evita la nostalgia, hay algo menos que recordar, precisamente el adiós, la despedida.
Querida Julia, vos vas a ser mi confidente en este viaje. Escribiré estas notas y las compartiré solo con vos, que serás mi puente, el único vestigio que quede de mi vida pasada en mi vida presente, así como una herida que nunca cierra, que es señal de un pretérito al que la mente suele acudir en noches melancólicas.
La calle Serrano, algo que no podré olvidar. Me bajé del colectivo y caminé por Serrano, desde Santa fe. Fueron dos cuadras en las que marché como un zombi, sumido en mis pensamientos, porque sabía que esa era la ultima vez que nos veríamos. ¿Que podía decirte, como explicarte lo que iba a hacer? La heladería, el quiosco, los edificios, el perro marrón, la equina, la pizzería, la heladería de enfrente, el lavadero... tu casa. Estuve unos minutos reflexionando frente a tu edificio, a todo eso, el portero me miraba, y cuando estaba a punto de dirigirme la palabra, avance y toqué el 6to A. Y en ese momento, lo sentí. Un frió glacial recorrió mi cuerpo, levante mi mano y la examine como quien mira un fósil: temblaba. Mi cuerpo entero temblaba, a la ves que se estremecía con cada latido, uno mas fuerte que el otro. Una canción dice que el amor es mas fuerte... para mí, la vida lo fue. Dejar mi pasado significaba dejarte a vos, y eso paso por mi cabeza durante muchas noches, en las que definí mi futuro, un futuro en el que vos no estabas. No encontré palabras para decirte lo mucho que te quise, cuanto te estime, cuan feliz fui a tu lado, lo hermosa que eras... que sos. Me encantaba deleitarme con tu belleza, tenerte entre mis brazos, acariciar tu pelo y corresponder tus sonrisas. ¡Cómo pude hacerlo!
Ni bien nos alejamos no pude ocultar la tristeza del adiós, los ojos se me humedecieron, mis mejillas se poblaron de lagrimas, dulces y delicadas, que me acariciaron al igual que lo hacían tus manos, de arriba hacia abajo hasta el cuello, sin vacilar y en silencio. Gire la cabeza y te vi –supe que por ultima vez- esperando el ascensor. Apreté los dientes y en vos muy baja dije: perdón Julia.